miércoles, 8 de julio de 2009

El día que descubrí a Mozart

Creo que ya sé qué tipo de música me gusta. Mamá le llama "clásica", aunque aquí lo "clásico" es oir dervaques, djembes, tingshas, didgeridoos y demás cosas extrañas. Hoy, cosa rara, decidió dejar de martirizarme con los sonidos esos raros y por fin poner algo decente. Serenata nocturna No. 6 en Re Mayor, KV 239. Nada como Mozart.

Balthazar.

Falsa Alarma

La sesión de fotos pareció ser una falsa alarma. Nadie ha venido por aquí tomando fotos. Y eso que tuve que ir a la peluquería. Si, "tuve". Mamá dice que uno siempre tiene que estar presentable y la tía Claudia le dijo especialmente que se asegure de eso de la peluquería. Me bañaron, cortaron las uñas, peinaron y pusieron el lazo rojo ese que tanto detesto. Y nada. Ni por esas. Nada.
Balthazar.

viernes, 29 de mayo de 2009

Descubriendo la Vida

Queridos amigos,

Hoy descubrí la Granola.

Pegajosa, poco colorida y extraña de sabor, este masacote se pegó a mi lengua cuando pasaba mi lengua por mi cola, esperando alisar el pelo antes de irme a dormir.

Lo primero que intenté fue escupirlo, claro. No tenía ni punto de comparación con mi comida de bolsa CD, esa que Mamá compra para evitar que tenga cálculos en los riñones (me da de comer diciendo "soy un gato felíz, un gato sano y felíz", cosa que aún no explico si he tenido esto de los cálculos, pero bueno).

Como esta cosa no salió de mi lengua, sino más bien se pegó a mi paladar, no tuve más remedio que saborearla. Espantosa. No entiendo por qué Mamá está ahora con el tema al que llama "Orgánico" encima. Todo lo que huelo cada vez que me acerco a algún plato sobre la mesa, tiene algo raro. Y ahora tuvo el descuido de dejar un pedazo de masacote (léase kiwicha, pasas, miel de chancaca, coco rallado y otro sin fin de cosas que no puedo identificar por más que Mamá habla de esto todo el día) sobre donde yo suelo echarme en la mesa. ¡Qué descaro!.

Todo esto pensaba mientras intentaba no saborearla, claro, sino más bien escupirla lo más lejos posible de mi boca. La granola tenía otros planes. Había decidido pegarse en mis dientes y en mi paladar, además de dejar escapar algunas bolitas blancas de kiwicha debajo de mi lengua, mientras se volvía cada vez más pegajosa, más masacote, más granola.

Eventualmente y con miles de muecas de por medio (si, los gatos también hacemos muecas), logré finalmente deshacerme de ella. Tuve que tragarla. Fue espantoso. Pude sentir una enorme bola de granola raspar mi garganta y atorarse en los pelos que había lamido segundos antes (oh sí, esto todo sucedió en segundos) para generar una tos infernal con la cual esperaba poder expelerla.

Esperé en vano. Momentos después aparecía Mamá para darme un poco de agua y una cucharada de laxante. Fue peor. Las náuseas me envolvieron y no tuve más remedio que hacer un esfuerzo por tragarla, pelos incluídos.

Así pues, aprendí que la granola tiene vida propia. Ella quería entrar, yo no, entró sin pedir permiso y se quedó bien adentro, pues a pesar del laxante aún no voy al baño. Como Mamá no habla idioma gato, supongo que tendré que aceptar que ahora soy un gato orgánico. Qué rayos.

Recomendación: Aléjense de la granola. Ataca cuando menos la esperan.

Balthazar.

jueves, 14 de mayo de 2009

US$ 100

¡Gordito, nooooo! Intentaba poner la patita dentro de la taza de agua, cuando por alguna razón, ésta se volcó y me dio un gran susto. ¡Crash! ¡Splash! Salí corriendo lo más rápido que pude, mientras veía la cara de mamá cambiar en mil colores. ¡Los stickers que acaban de llegar! ¡Tenía una semana esperándolos! Tengo que terminar las esencias... Corazón, ¡son cien dólares! Así que, aprovechando se fue a traer toallas y secadora de pelo, estoy escribiendo esto a ver si alguien se apiada de mi y me contrata pronto. Después de este hecho fortuito, algo me dice que la comida comenzará a escasear pronto.

Balthazar.

El gato es el mejor amigo del hombre

Cómo no...



Balthazar.

Facebook


Queridos amigos,

Luego de ver a Mamá durante horas pegada a la Mac, mientras riega un jardín virtual (tiene dos por falta de uno) que se supone ayuda a proteger el medio ambiente, esta tarde me miró sentado a su lado esperando para jugar y me dijo ¡Eso es corazón, eso es lo que tenemos que hacer! Te voy a crear una página en Facebook". Apoyé la cara sobre las patas delanteras, y seguí escuchando. Ya casi nadie lee Blogs... Ahora todos usan Facebook ó Twitter.

Para hacerles la historia corta, ahora resulta que tengo un espacio al lado de su jardín virtual y me ha cambiado el nombre a "Balthazar", en inglés. Según ella es parte de la "estrategia de mercado" aunque no entiendo bien cómo en un mercado en español voy a vender en inglés. Sobre todo con el tiempo libre que tengo para escribir. Y no lo digo por el tiempo, Uds saben, me refiero al tiempo que deja la Mac libre para mi. Pero bueno, ella es la grande. Y por lo visto a mi me quiere volver un "chat á la mode".

El link es este: http://www.facebook.com/pages/King-Balthazar/82240503100?ref=mf . Solo pongan el cursor sobre las letras con color y entren.

Cariños,
Baltazar (sin "H").

Balthazar.

sábado, 11 de abril de 2009

Resurrección

Mis queridos todos,

Se que algunos se han estado preguntando por qué no he estado escribiendo. Tras mucho evaluarlo, he decidido contarles la verdad. Mamá siempre dice que la verdad es lo que nos define como individuos dentro de una sociedad, yo creo que es lo único que nos matiene cuerdos, es nuestro piete à terre.

Son pasadas las 23h00, mi hora de jugar. Mamá y yo hemos acordado esa hora porque antes estaba fuera siempre y a otra hora era imposible. Por lo general, solía esperarla echado en la puerta hasta que llegara y se pusiera pijamas. Le gustaba abrir la puerta y que yo fuera lo primero que veía al llegar. Creo que le gusta saber que la quiero. Las 23h00 era una hora perfecta, porque ni ella ni yo estábamos cansados y podíamos escoger por cuál juego comenzar. Es fácil hablar con ella. Si corro y me escondo, ya sabe que quiero Las Escondidas. Si le toco el tobillo, ya sabe que quiero correr y jugar a lo que ella llamó Las Chapadas. Si me echo en el piso me acaricia desde la panza hasta las orejas, a eso le puso Pancita.

Ahora mamá está más seguido en casa... Pero eso no ha ayudado a que juguemos más. Por alguna razón, la historia esa de no poder ganarse el pan no se ha hecho realidad. Luego de la famosa renuncia, le tomó dos meses escapar. No en vano le llamaba La Jaula. Hace algo de tres semanas se ha vuelto independiente... Lo que la ha vuelto totalmente dependiente de la computadora y por ende independiente de nuestros juegos a las 23h00. Al menos las latas de comida siguen llegando y dentro de todo, contenta está.

Hoy es uno de esos días. Ya que llevo más de quince minutos maullando por toda mi casa (es mía, yo se la presto a mamá), tocando puertas y raspando sillas, sin que venga a jugar. Ella sabe que cuando maullo y corro es momento de jugar. Ya voy Corazón, un ratito. Eso fue hace más de veinte. No llores, ahorita termino y voy. Aprovechando se ha parado a buscar algo en la cocina, me he parado aquí a tipear. Aquí va La Verdad.

Resulta que el otro día (léase Febrero) vi pasar al primo lejano de Pinoccio. Pinoccio era una ardilla que tuvo mamá hace algunos años. Los días que encontraba la ventana abierta, el primo de Pinoccio venía y me contaba historias sobre la Libertad. Esa palabra era como oro en polvo para mamá, así que fue interesante escuchar la definición del primo de Pinoccio. Para entenderlo mejor, hizo la comparación entre su vida y la de Pinoccio, a quien la abuela tenía en una jaula. Así fue como me enteré que eran primos. Al parecer, un día la abuela vio que mamá había sacado a Pinoccio de su jaula y entre juegos la había arañado. Le dijo que lo llevara al Parque de las Leyendas (es como una jaula, pero mucho más grande) para que analizaran si tenía rabia. Luego de varias protestas no le quedó sino hacerlo y luego de algunos análisis, el veterinario le respondió que no, que Pinoccio no tenía rastro de rabia... Mientras le enseñaba su cabeza abierta de par en par en la mano. Desde entonces, mamá pasa horas sentada en la sala mientras mira a las ardillas saltar de eucalipto en eucalipto. Así es como deben vivir, libres, no en jaulas como si fueran peligrosas o necesitaran de nosotros para sobrevivir.

Un día pues, el primo de Pinoccio me dijo que debía intentarlo. Que debía, como todos los gatos, buscar mi Libertad. Según el primo, los gatos nacimos para pasear por los techos y no para correr por la casa y maullar con humanos. Fue así como un día, luego de mucho escuchar sobre eso que llaman Libertad, decidí intentarlo y saltar.

Dos pisos y dos muelas después, entendí que quizá no todos los gatos estamos hechos para vagar por techos llenos de otros gatos y de Libertad, ni para subir árboles o caminar por cables de luz como las ardillas, ni para volar como las palomas que encuentro mirando por las ventanas cada mañana. Entendí que habemos gatos caseros, que somos felices con comida de lata, Escondidas, Pancita y maullar.

Entender todo esto me ha tomado algunos meses, durante los cuales no he vuelto a subir a una ventana, por lo que no he descubierto mucho para contar. Lo que he descubierto son los libros y discos de música clásica de mamá. Hay algunos interesantes, quizá sobre eso les pueda contar.

Mamá ya vuelve así que los dejo para maullar. Quizá esta vez si me haga caso, porque al menos parada ya está.

Gracias a todos los que escribieron preguntando por qué no habían novedades. Ya vieron, era cosa de saber esperar.

Balthazar.